Alimentación complementaria

¿Tu hijo es un comedor selectivo?

hijo es un comedor selectivo

Esta ya es la última novedad relacionada con la alimentación de mi churumbelito. Con la niña habíamos pasado por múltiples fases que el pediatra consideraba normales. Por ejemplo, un día podía adorar el pescado, renegar del mismo durante 15 días y volverlo a aceptar con normalidad; pasar de comerse las verduras en trozos a quererlas sólo en puré, para acabar renegando del puré, o volverse sibarita y querer sólo los que hace la abuela… En fin, vaivenes estándar pero en el colegio come de todo y en casa generalmente también. Días atravesados tiene, como todo el mundo, pero no nos podemos quejar de sus preferencias. El pimpollo parecía seguir los pasos de su hermana exactamente de la misma manera hasta que nos hemos topado con el descubrimiento de que actualmente mi hijo es un comedor selectivo. ¿Y eso qué es? ¿No era un bicho bola que lo mismo se comía el brócoli crudo a bocados que te dejaba sin bacalao antes de que tú te sentaras a la mesa? Efectivamente, pero esto parece que es el pasado (reciente, porque el cambio lo ha hecho en el último mes) y ahora la criatura sobrevive con unos pocos alimentos sin ninguna variedad. ¿Eso puede ser sano?

1. Mi hijo es un comedor selectivo pero ¿dónde exactamente?

Esta es una pregunta clave, porque si el niño no se muestra igual de tiquismiquis en todas partes (colegio, casas ajenas, restaurantes, etc.) el fallo suele estar en que con tal de que coma algo, lo que sea, los padres acabamos cediendo a sus peticiones. Y mira, si esa petición es porque quiere una manzana en vez de un yogur, pues no pasa nada, pero si lo que quiere en vez de una fruta es un zumo con galletas, ahí empieza el acabose. Porque el mío, además, es especialmente hábil para crearse sus propias rutinas, y aquello que le gusta vale que lo haga una vez para que se piense que se va a repetir tal cual todas las veces que él quiera. Por ejemplo, un día le compramos un chupachups en la tienda de la esquina en la que solemos comprar el pan. Pues bien, se pasó 4 semanas ¡4! pidiendo un chupachups cada vez que pasábamos por ahí, mañana, tarde y noche, con sus llantos y todo, incluso cuando la tienda estaba cerrada. Y excepciones se pueden hacer, por supuesto, pero claro ¿cuándo volverá entonces a comer lo saludable? Porque hasta navidades lo solucionaba todo muy dignamente con esos purés cargados de verduras para niños mayores, pero ahora es que no hace ni el intento de llevarse la cuchara a la boca. ¡Horror! Sin embargo, el puñetero es consecuente con su decisión y le da igual que el puré lo haya hecho yo (que no tengo arte), que mi madre (que los hace muy ricos) que quien sea. No lo toca ni de lejos.

2. El niño sólo quiere comer unas cuantas cosas saludables

A saber: teta; pan en todas sus variedades (generalmente lo compro todo integral, ya sea en forma de tostadas, de palitos y hasta lo hago yo en casa); cereales (hemos buscado unos de Carrefour que son bio y sin azúcares añadidos, lo cual es como buscar una aguja en un pajar), tortitas de arroz o maíz integrales; todas las frutas del universo; queso; jamón york (lo tenemos extra, bajo en sal y requete revisado para que no sea malo del todo) yogures; pasta integral y arroz; garbanzos y habichuelas blancas; tomate rallado; atún en lata; huevos en tortilla. A parte de esto, por supuesto que se le puede arrimar cualquier chuchería, galleta, batido, dulce, que lo aceptará divinamente. Por otro lado, tampoco lo puedo atiborrar de ultraprocesados como salchichas, hamburguesas, croquetas y demás fritos y rebozados porque no los ha querido nunca ni los quiere ahora. ¡Menos mal!

3. ¿Y estará bien alimentado así?

Desnutrido no está, porque acabamos de pasar la revisión pediátrica de los 3 años, pero claro, el tema que más me inquieta es el de las verduras. A las malas, aunque no quiera ni carne ni pescado, como sí acepta encantado 2 tipos de legumbres y los huevos, las proteínas le están llegando. Mi madre dice que no ve tanto problema, porque al menos lo que sí come no son todo mierditas. ¡Acabáramos! Porque no las tenemos en casa, y antes de morir de inanición supongo que ha pensado que mejor elegir unos cuantos alimentos de supervivencia. El caso es que nunca le hemos forzado a comer (en todo caso andamos siempre recortándoles las raciones, porque ambos parecen no tener fondo) y de lo que le interesa come mucho, pero mucho. Se puede zampar medio kilo de fresas sin pestañear y raciones tremendas de garbanzos solos con un chorro de aceite de oliva sin más.

4. ¿Qué hacer para que vuelva a ser el de antes?

Pues por ahora no tenemos fórmulas mágicas, porque es la primera vez que nos encontramos con que mi hijo es un comedor selectivo. Para empezar, seguimos ofreciéndole a diario la misma comida que tenemos los demás, y hay días que muestra interés por ella (sobre todo si está en plato ajeno) y otros que pasa olímpicamente. No le obligamos a comer nada, ni mucho, ni poco. Si no come nada de nada, intentamos que el postre sea más abundante porque siempre es de frutas y a veces de yogur. Si a mediodía no ha probado la comida, escogemos uno de esos alimentos que sí le gustan para la cena. También intentamos hacer su plato más sabroso, porque entiendo que en ocasiones mi mala mano en la cocina puede ser la culpable de que no se lo quiera comer. De hecho, estas últimas semanas hemos logrado que coma un poquito de puré de verduras dejándole mojar palitos de pan integral en él, como si estuviera comiendo humus. También permitimos que suba y baje de la mesa, que coma con sus manos o con cubiertos, o que se lleve el plato a otro sitio, porque si lo enfadamos intentando retenerlo y entra en llanto, sí que no comerá nada por el disgusto, claro. Lo que no hacemos es darle una galleta, con tal de que coma algo, o similar, porque entonces sí que no habría manera de salir de este bucle.

A veces me da la sensación de que vive a pan y agua (y teta y frutas) casi como un presidiario, pero él está igual de activo que siempre y no parece que por saltarse alguna comida completa, o comer muy poca cantidad durante varios días, vaya a pasarle algo por el momento. Esperamos que vuelva a su senda del buen comer, como hasta ahora, pero se ha vuelto de un selectivo que es un verdadero trastorno. ¿Los vuestros han pasado alguna vez por una fase tan estricta?

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5 Comentarios

  • Responder
    Vane
    2 marzo, 2020 at 11:54

    Me podrías decir que marca de jamón york compras? Me estoy volviendo loca buscando una saludable y no encuentro nada.

    • Responder
      Lucía, Planeando ser padres
      2 marzo, 2020 at 12:03

      Hola, yo compro uno de los modelos de jamón cocido extra de Carrefour. Hay varios de esta marca que son buenos procesados. Uso la app My Real Food para orientarme y saber que no tienen exceso de sal, etc. Hay muchas marcas blancas y tradicionales que venden. Un truco es empezar mirando que tenga al menos un 80% de jamón entre sus ingredientes y que el azúcar no esté entre ellos.

  • Responder
    Carmen
    2 marzo, 2020 at 13:12

    Hola! La mía come igual de «mal» entre comillas, puedo cambiar los garbanzos por guisantes, y la teta por bine. Lo que no entiendo es lo de dejarlo que se lleve el plato a otro sitio o coma en el suelo. Ya sé que tiene TEA, pero consentirlo en exceso no creo que vaya a ser bueno para su futuro, y no deberíais haberle dado esa opción nunca. Yo no soy tan permisiva, pongo pocas normas de educación pero claras, y es un «porque lo digo yo», sin repetirlo mil veces. Es un consejo no pedido, me sabe mal, pero hace tiempo que me choca lo de su forma de comer que a la larga creo que os va a traer muchos problemas

  • Responder
    ana
    4 marzo, 2020 at 09:20

    https://www.fundeu.es/recomendacion/con-tal-de-con-tal-que-por-tal-de/
    Espero qu eno te ofenda pero me estaba poniendo nerviosa.

  • Responder
    Olga
    4 mayo, 2020 at 08:01

    Creía que este post era mío!! La única diferencia que el nuestro le gusta mucho el pescado, fruta: solo manzana, pera, plátano y zumo de naranja. Legumbres y verdura ni olerlas.
    Estuvo su primer año de guarde (con 1 año) sin probar bocado todas las horas que pasaba allí, comiendo sólo el almuerzo que yo le mandaba: alternaba plátano y yogur.
    Este verano con 3 años hemos empezado a ver la luz. Hemos hecho lo que todo el mundo nos dijo que no hiciéramos: ofrecer recompensas.
    Sí probaba una pinchada de algo nuevo tenía algo que le guste mucho y que no lo dábamos habitualmente, por ejemplo un petit suise. Y ha empezado a comer muchas cosas nuevas.
    Ahora casi un año después como hasta puré!!!😅
    Y a veces hasta siente curiosidad por cosas nuevas y nos pide probarlas 😳
    Así que ánimo, que se todo se sale!!

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