Opiniones

Sobrevivir con niños al estado de alarma por coronavirus

Sobrevivir con niños al estado de alarma

Camino del mes de encierro, cuando deberíamos estar dándolo todo en las vacaciones de Semana santa, sin publicar ni nada, dedicándonos amorosamente a nuestras criaturas y sus vacaciones escolares, resulta que nos encontramos confinados en casa sin posibilidad de elegir nada. La verdad es que no quería escribir acerca de este tema, porque la cuestión está siendo bastante tremenda, pero al final el aburrimiento casero y el monotema por todas partes me ha empujado a intentar desdramatizar un poco la situación. Como siempre, el post de hoy se basa en nuestra experiencia personal acerca de cómo llevamos esto de sobrevivir con niños al estado de alarma por coronavirus. Lógicamente, quien haya perdido a un familiar, quien haya estado malísimo por el bicho y quien tenga casuísticas de lo más variadas, tendrán otra visión diferente del asunto. Igual que la tienen esas familias que están hasta felices con el encierro (ay, señor, a ese extremo sí que no voy a llegar, pero bueno, de todo tiene que haber). Así es que os voy a contar lo mejor y lo peor de nuestro encierro.

1. Sí, tus hijos son mejores de lo que imaginabas

¡Seguro que esto ya lo has vivido en tus carnes! Cuando recibimos el primer aviso acerca de que en Cataluña ya no habría clases, 2 días antes de que se decretara el estado de alarma en todo el país, lo primero en lo que pensé fue en la catástrofe que sería el encierro con niños. O sea, es que los míos son muy movidos. Que no han dejado de salir a la calle más que en días contados desde que nacieron y de repente ¡nos obligaban a estar encerrados 15 días! Horror. Bueno, pues ya hemos visto que pueden aguantar divinamente 15 días, 30 y ya veremos cuántos más nos toca echarnos a la espalda. Eso sí, yo partí de unas expectativas nulas respecto al comportamiento de ambos y ¡milagro! Mi bichilla, con 6 años, entiende perfectamente los peligros de salir a la calle y sigue al pie de la letra las recomendaciones. Y el pequeño, que no entiende absolutamente nada, tampoco se ha extrañado de verse encerrado entre 4 paredes durante tantos días. ¿Cómo puede ser? No tengo ni idea, pero ni en mis mejores sueños los hubiera imaginado así de disciplinados.

2. Para sobrevivir con niños al estado de alarma por coronavirus elimina tus cargos de conciencia

Yo soy de natural bastante desahogada para vivir sin cargas mentales por tontadas, pero claro, esto es que es un tema serio de verdad. Sin embargo, creo que no es momento de hacernos sangre porque no estemos dándole a los niños el 100% de nosotros mismos. Ni el 80%, ni el 60%… Y mejor vamos a dejar el porcentaje, porque en nuestro caso tanto este hombre como yo podemos teletrabajar y curiosamente la carga de trabajo no ha disminuido. Esto está súper bien para la economía de nuestra familia, pero a la hora de compatibilizar la jornada laboral con la presencia de ambos churumbeles revoloteando a cada instante a nuestro alrededor, no sé cómo se gestionará esto en las mejores familias, pero en la mía vamos apagando fuegos según podemos e improvisando a salto de mata. Para nosotros, lo principal es que los niños estén contentos haciendo lo que les dé la gana. Porque si hacen lo que les gusta no dan un ruido y al menos podemos trabajar con algo de concentración. Esto implica un abuso de Netflix, de Disney Plus, de juegos en la tablet, de videoconsola e incluso de atracones de comida, pero mira, ya volveremos a la vida comedida cuando todo pase. También conlleva muchas carreras dentro de casa con el patinete (que dice mi madre que verás el parquet cómo va a quedar), desorden en todas las habitaciones, comidas a deshoras… Sin embargo, curiosamente cuanto mayor es el caos organizativo menos nos cuesta superar cada día. Claro que hemos probado a hacer un horario pero ha sido un desastre: si la niña quiere hacer tareas del colegio a las 8 de la tarde en vez de a las 10 de la mañana, hemos comprobado que no ganamos absolutamente nada intentando convencerla de lo contrario, y como al final acaba haciendo de todo a lo largo del día ¡que se autogestione como quiera!

3. Vamos a agradecer lo poquito que logremos cada día

Esto suena muy zen, y es cierto que el mal ajeno es consuelo de tontos, pero si estamos sanos, si nuestros familiares (aunque algunos hemos tenido con coronavirus) han salido adelante sin mayores complicaciones, si no hemos perdido el trabajo en un ERTE o en un porque sí… ya podemos estar contentos con la situación que nos ha tocado para sobrevivir con niños al estado de alarma por coronavirus. Claro que todos preferiríamos estar rumbeando por la primavera, por las vacaciones, de compras, entrando y saliendo, con los niños escolarizados, con las dificultades de la conciliación habituales y no las añadidas, pero mira ¡que estamos sanos! Que la vida seguirá antes o después y eso no tiene precio. Eso sí, además de ser agradecidos, aquí tenemos peleas y enfados a diario. Luego recapacitamos y nos damos cuenta de que podríamos estar mucho peor y así, cada día cometiendo el mismo fallo.

4. Evita todo lo que te haga sentir peor madre o padre

En mi caso, yo no puedo sentarme con los niños a hacer manualidades de la mañana a la noche, ni siquiera a jugar a juegos de mesa que interesen a los dos. No tengo tiempo de inventar historias diarias que los haga vivir una nueva aventura en casa cada jornada de aislamiento. El máximo plan molón que he sido capaz de llevar a cabo ha sido hacer pizza para cenar un martes en vez de un sábado (¡uuuhhh! ya ves tú qué cosa tan loca) y darles gusanitos o palomitas para que se queden más rato entretenidos con una película porque sí, sin venir a cuento. Si ya en un estado normal nos puede la culpa de ver que hay mucha familia alfa pululando en redes y que nosotros somos muy del montón (por la parte de abajo), y no nos da la vida para hacer de la crianza un chorreo constante de felicidad, no nos vamos a hacer sangre con este tema justo ahora, cuando más limitados de movimientos estamos. Que no digo yo que esta gente no lo haga con su mejor intención, y alguna inspiración podemos sacar (yo misma, con todo lo pazguata que soy para las cosas imaginativas he copiado alguna receta dulce para estos días y hasta alguna manualidad, pero claro una en un mes, no una cada cuarto de hora).

Ya veis que son ideas sin ciencia ninguna, muy de andar por casa, pero es que precisamente ¡eso es lo único que podemos hacer estos días! Así es que hasta que volvamos a tener permiso para salir y podamos ampliar nuestros horizontes y nuestros planes con los niños, yo me limito a visualizar el día que tengo por delante y procuro no avanzar mentalmente nada más. ¿Qué tal lo estáis llevando vosotros? ¿Mejor o peor de lo que habíais imaginado cuando empezó toda esta catástrofe?

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2 Comentarios

  • Responder
    Marta
    6 abril, 2020 at 08:38

    Nosotros tenemos mucha suerte, la verdad, hace poco más de un año nos mudamos a una casa con patio, sótano… y la diferencia es abismal. Que también el peque (casi 4 años) se cansa de todo… pero menos es nada. También es cierto que ambos seguimos trabajando, nos turnamos a días para ir a nuestro centro de trabajo y el resto desde casa, con lo cual el agobio de estar todo el día juntos se reduce bastante.
    Pero sí que me preocupa el día que todo “vuelva a la normalidad”. Bastante nos costó que se adaptara a su primer año de cole, y cuando más feliz estaba nos lo “devuelven” a casa. A ver qué tal se nos da la vuelta…

  • Responder
    Ana María
    6 abril, 2020 at 16:28

    Hola!

    Pues a nosotros nos ha pillado en casa de mis padres en Sevilla, y con 2 de mis hermanos también. Con una niña de 3 años y medio y otra de 6 meses se va haciendo lo que se puede, intentando que la mayor esté entretenida sin salir (porque nos mudamos desde Burgos y no nos ha dado tiempo de salir de la casa de mis padres.. y no la escolarizamos ni allí ni aquí) e intentando atender a la pequeña como se merece.
    Para mí la mayor dificultad es tener que estar en una casa que no es la nuestra durante tanto tiempo (que para un rato mis padres están muy bien, pero no para estar aquí meses y meses), que yo no pensaba estar aquí a estas alturas, y por otro lado que mi pareja dejó de trabajar de un día para otro..
    La mayor básicamente hace lo mismo que siempre, jugar con sus juguetes y con nosotros a ratos; he hecho con ella galletas de mantequilla con la receta de Mamá puede, que han quedado buenísimas, y un bizcocho de yourt, y poco más; intentando que pasen los días y hacer algo por también para una misma, que procuro hacer algo de ejercicio cada día.
    En fin, a ver si no tardan mucho en dejarnos salir.

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