Opiniones

Niños en la calle durante el estado de alarma

Hoy se supone que íbamos a poner el punto y final al confinamiento pero ¡no ha sido así! Lo alargamos al menos 15 días pero con la tremenda diferencia de que los niños sí van a poder salir a la calle de una forma regulada. Resulta que mi churumbelito tiene este permiso especial para poder salir cuando lo necesite desde el principio del confinamiento, por una medida extraordinaria que se adoptó de cara a las personas con TEA, y con otros tipos de necesidades especiales, a los pocos días de decretarse el estado de alarma por el coronavirus. En este tiempo, no hemos hecho uso de este derecho ni una sola vez. No era un permiso para ser más chulos que nadie, ni para saltarnos el encierro a la torera, sino porque las personas dentro del espectro pueden sufrir, y mucho, por la desaparición repentina de las rutinas que organizan su día a día. Sin embargo, como el espectro autista es tan, tan amplio, y mi hijo aún tan pequeño, no hemos visto la imperiosa necesidad de hacer uso de él. Así es que tal cual nos remitieron el documento oficial desde atención temprana, lo guardamos junto a su tarjeta de discapacidad y todos sus diagnósticos, por si alguna vez la situación se volvía insoportable y debíamos justificar nuestra presencia con un menor en la calle. De hecho, no hemos salido ni él, ni su hermana, ni yo, pero desde las ventanas y en conversaciones a distancia, he conocido casos de niños en la calle durante el estado de alarma con excusas de los más peregrinas. Supongo que porque no todos tenemos miedo a las mismas cosas, ni tampoco la misma conciencia social en casos tan excepcionales.

1. Yo tenía miedo de tener a los niños en la calle durante el estado de alarma

De hecho, el día anterior a que se decretara, en Cataluña ya no iban los niños a clase y aproveché para llevarme a mi bichilla a hacer la compra de la semana. Al pequeño descartado, pero ella me pareció que sería capaz de seguir las instrucciones y aún no teníamos ni idea de la gravedad del asunto. Bueno, pues el 10 de marzo fue su última salida porque en el supermercado todo parecía ir bien: no tocaba nada, no se arrimaba a nadie (estaba prácticamente desierto) y al llegar a la caja se dedicó a columpiarse y manosear de arriba a abajo todas las barandas de separación entre una caja y otra mientras yo guardaba la compra. ¡Casi infarto! Solo le falto sacar la lengua y chuparla. Si con ella me había resultado imposible salir de casa 20 minutos sin infringir lo que después sería una norma de seguridad básica ¿cómo iba a sacar a su hermano con el entendimiento tan justo que tiene? Un mes y 5 días después, la niña tuvo su primera crisis del encierro y se puso a llorar desesperada pidiendo volver al colegio, con sus compañeros, a los que no quiere seguir viendo en sus clases on line para primero de primaria en la tablet, sino en persona. Bueno, pues 10 minutos de disgusto profundo, sí, de renegar del coronavirus con todas sus fuerzas pero nada más. Luego a seguir viviendo con dignidad en clausura y a hacer planes bonitos para cuando lleguen tiempos mejores. 

2. ¿Temes más al contagio o a la locura de mantener a tus hijos encerrados?

Yo al contagio, y no de los niños sino de que me lo peguen a mí, porque parece que la infancia suele sobrellevar los síntomas prácticamente sin inmutarse. Y sí, los días confinados hemos tenido muchos descalabros, enfados, aburrimiento, gritos, llantos, dramas e histerias para todos los gustos, pero con salud todo se ve de mejor manera. Ahora me imagino esta misma situación con uno de los 2 adultos enfermo en casa, por habernos saltado las prohibición de tener a los niños en la calle durante el estado de alarma ¡y me da un parraque! Y eso que teníamos la opción de poder salir, pero la hemos descartado por miedo al contagio. A ver cómo le explico al niño que no se pueden tocar los columpios vacíos que hay delante de la casa, o que lo de arrastrarse por el suelo, tocar puertas de coches, paredes, etc,. vamos a tener que dejarlo para dentro de bastante tiempo. Por supuesto, hay familias en las que la situación de encierro se ha vivido de forma mucho más tremenda y hay personas que necesitan salir igual que respirar, por eso no podemos juzgar a todo el que vemos con sus niños en la calle. Para eso está la policía y debería estar también la conciencia social de cada uno, pero de esto no me fío tanto, porque…

3. ¿Quedarte con los niños en casa ha sido un castigo para ti?

Mira, para mí no ha sido una exaltación del amor familiar precisamente, porque nos ha supuesto jornadas eternas de teletrabajo, con una concentración muy escasa, con un alargo indeterminado de la jornada laboral para poder rendir como si estuviéramos sin niños, y con situaciones emocionales desbordantes y capaces de desquiciar a cualquiera. Vamos, que mis hijos no se caracterizan precisamente por vivir en una balsa de aceite ni ser calmados por naturaleza. Sin embargo, hemos topado con gente que se saltaba la prohibición porque sí: porque este trozo de campo está al lado de mi casa y por aquí no viene nadie; me los traigo al supermercado a los dos, porque podrían quedarse con su padre en casa, pero si el gobierno quiere que los tenga encerrados, que vengan ellos a aguantarlos las 24 horas; adolescentes, menores de edad, de paseo en parejita como si el mundo no fuera con ellos; tríos de adultos sentados cómodamente en el parque mientras se unen al aplauso de las 8 de la tarde del resto de vecinos en los balcones ¡y olé!  Oye, que el confinamiento no es del agrado de nadie, pero se supone que es una medida impuesta para el beneficio común, no para fastidiarnos porque sí la vida durante algunos meses. Por suerte, son una minoría, pero poco duras me parecen las sanciones para quienes obran sin ningún tipo de consideración hacia los demás.

Por supuesto que la gestión podría haber sido mejor, que no todo el mundo ha tenido las mismas facilidades ni para teletrabajar, ni para conciliar, ni para poder hacerse cargo de sus hijos sin ayuda, incluso han estado obligados a poner a los abuelos en situación de riesgos porque no les ha quedado más remedio. Para la próxima pandemia a ver si nos pilla más entrenados, pero ¿qué beneficio hay en ir contra las normas sólo porque nuestra comodidad no encaja con las directrices de seguridad? ¿No queremos todos que esto acabe cuanto antes? ¿Cómo has visto la responsabilidad ajena desde tu ventana? ¿Crees que a partir de hoy, con los niños en la calle, las familias viviremos el encierro con mejor humor y mayor respeto por las normas, gracias a esta oportunidad de volver a la calle de forma controlada? ¿O que nos relajaremos demasiado y retrocederemos lo avanzado en la pandemia? ¡Disfrutad de estas primeras salidas!

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3 Comentarios

  • Responder
    Miriam
    27 abril, 2020 at 07:17

    Desde mi punto de vista, he visto que la gente ha cumplido. A lo mejor más visitas diarias a comprar ha sido lo más delictivo que he visto y a veces sacando a la perra, adolescentes reunidos pero guardando la distancia.
    Yo no creo que en España se sea más irresponsable que otros países. Creo que nuestra cultura es de proximidad, sin duda más que los anglosajones, pero sí pienso que somos más disciplinados. Lo que pasa es que empaña mucho la mala baba, porque todas las fotos que he visto queque la gente se saltaba las recomendaciones eran las mismas en Twitter, Facebook y periódicos.
    En las ciudades debe ser más difícil, simplemente habrá que aumentar la seguridad en esos sitios, playas, parques y jardines. Aquí en mi pueblo, hasta donde he visto la gente ha comprendido y respetado las normas. Nadie desea pasos atrás.

  • Responder
    Candela
    27 abril, 2020 at 11:29

    Me ha encantado el post, he tenido y tengo los mismos miedos, me sentiria tan tan mal de pensar en que por mis ganas de salir me ueda contagiar y dejarle todo el peso del cuidado de niños, trabajo y casa a mi marido y sobre todo, la impotencia de tener que pasarlo aislada en mi propia casa (en el mejor de los casos) y no poder estar con ellos… no se sera cuestion de principios y empatía.

  • Responder
    Jumore
    2 mayo, 2020 at 17:37

    Mis hijos no han salido desde el 12 de Marzo hasta el día 30 de Abril, yo he tenido miedo, y sigo teniendolo, pero desde una habitación confinada ya que a mi si que me ha afectado el puto bicho, no se como…pero me ha tocado, por suerte a ellos no, pero por si acaso ellos no salieron los primeros días y ahora solo porque tienen permiso médico y van con mascarilla y sin tocar nada.

    Yo no creo que hayamos sido peores que otros pero si que es cierto que se han visto cosas que no son del todo bonitas y que no son lo que deberíamos ver.
    Aunque yo desde mi ventana la verdad es que he visto bastante respeto a las normas impuestas

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