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El fin de la niñez lo marca la moda

El fin de la niñez lo marca la moda

El drama empezamos a vislumbrarlo este verano (ya os conté en Instagram) cuando tuvimos que ir a comprar de urgencia unas chanclas para las actividades acuáticas del campamento urbano de mi bichilla. En la única zapatería del pueblo que me pillaba de camino para solucionar la papeleta lo más deprisa posible y poder seguir con el resto de obligaciones de madre, expuse los gustos de mi criatura a la dependienta: unas chanclas normales pero que fuesen sujetas al pie de alguna manera y con muñequitos o princesas a poder ser.

Número de pie de la niña: 34. 

Edad de la criatura: 6 años. 

Diagnóstico de la profesional: su hija ya no está en edad de colorines y princesas, lo que se lleva es este modelo (esas con un dedo metido a imitación de las adultas) así se tropiece la criatura en cada carrera y te dejes el patrimonio familiar en el dentista y en tiritas para rodillas desolladas. (Esta última parte no la verbalizó, pero seguro que la pensó igual que yo)

A los colorines y dibujitos podíamos renunciar, porque no teníamos muchas más opciones, pero a la integridad física de la niña no. De casualidad, al salir de la tienda sin compra, la mujer recordó un modelo poco glamouroso para una niña-adulta de 6 años, que resultó ser idéntico al que se nos había roto, tenían el 34-35 ¡y todo solucionado! Pero ya nos quedó claro que hoy, el fin de la niñez lo marca la moda y con la vuelta al cole hemos vuelto a pasar por una situación similar.

1. Zapatillas de deporte con brilli o que cambien de color ¡y con luces!

El mismo panorama que este verano: sale la niña del colegio con las zapatillas de deporte del año pasado rotas y el resto de calzado cerrado ya no le cabía ¡nueva ruta de urgencia para darle solución de cara al día siguiente! La cuestión es que ha llegado a una edad en la que quiere decidir sobre su ropa y, si bien es fácil sorprenderla con cosas que le gusten, no quiere renunciar al arco iris, ni a las princesas, ni a todo lo que brilla y deslumbra. Así, tenía claro que uno de sus mínimos era que las nuevas zapatillas tuvieran luces. La verdad es que este tipo de modelos son bastante populares y los hay de muchos precios, pero cuando tienes 6 años, tu número ha crecido durante el verano para plantarte en un 35 y descubres que la sección de mujer comienza ya en esa cifra, tu vida de desmorona alrededor.

2. El fin de la niñez lo marca la moda ¡y entiendo a los fabricantes!

Acabáramos, claro que si yo me dedicara al negocio de la ropa y los zapatos miraría por mi propio interés y me importarían un huevo los dramas infantiles que cada familia viviera cuando el desarrollo de sus criaturas fuera excesivo para su edad. Si no voy a vender esos modelos, no voy a fabricarlos para que un par de niños vivan en felicidad con su mundo de dibujos y fantasía. Sin embargo, miro a mi hija y veo que no es ni la más alta, ni la que más pesa, ni la que tiene el pie más grande de su clase. Tampoco es la única de 6 (o más) años a la que le sigue gustando Disney, los dibujos animados de la tele, los cuentos de fantasía, etc. Y así, con un estudio de campo acotado a su clase y a otros niños de alrededor, observo que o en este pueblo los niños están más crecidos de la cuenta o hay un desfase importante entre sus tamaños, sus gustos y lo que se espera que consuman. Supongo que es un tema que me incomoda más porque yo misma llegué a mi 41 de pie actual demasiado temprano y tampoco podía elegir entre modelos de calzado, infantiles primero y juveniles después, porque no había forma humana de encontrar algo que me cupiera.

3. El vacío para los niños de 6 a 12 años

Lo que más me impacta es que por debajo de los 6 años y por encima de los 12 ¡los dibujos animados son para todos! Anda que no hay adultos con ropa de todo tipo, desde pijamas, a bañadores y calzado con muñequitos, de súper héroes y hasta los llevan en la ropa interior. Me da la sensación de que además de que el fin de la niñez lo marca la moda, en este periodo de su infancia tenemos una cierta prisa por acelerar las cosas, por lograr que sean adultos lo antes posible, que tomen decisiones responsables y hasta que vistan como mayores de 18 en miniatura. O sea, no encuentro zapatillas con brillos para la niña, pero sí deportivas con unas plataformas de 5 centímetros (a ver qué educación física iba a hacer con eso) y hasta sandalias con sus 3 centímetros de tacón. Más allá de que a mi hija no le gusten esos modelos por no ser infantiles ¿tiene alguna lógica este tipo de calzado para estas edades? Por una parte, pienso que tenemos algo de suerte, porque en mi época era materialmente imposible encontrar algo que se adaptara a mis gustos y necesidades, y ahora al menos podemos quebrarnos los cuernos navegando por internet para que nuestras criaturas puedan alargar su infancia unos años más. Sin embargo ¿a qué precio? La felicidad de la niña me ha costado esta vez 50 euros para encontrar zapatillas con luces de su talla y de marca, claro. Ahora solo me queda cruzar los dedos para que pare de crecerle el pie al menos hasta el curso que viene y que no les haga un destrozo importante por la cantidad de movimiento y uso que les dará.

Y hasta aquí, mi queja del primer mundo por esos empujones disimulados que damos a los niños hacia su prematura adultización. ¿Tus peques también han vivido situaciones similares?

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1 Comentario

  • Responder
    Mamá Puede
    15 febrero, 2021 at 18:29

    Al final se fabrica lo que más se vende, pero es verdad que hay una edad complicada y lo que nos queda!

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