Crianza

Revisiones pediátricas en tiempos de coronavirus. ¿Una lotería?

Revisiones pediátricas en tiempos de coronavirus

Si hay una época en la que las familias hemos aprendido a valorar de verdad lo que implica tener una buena salud, sin duda deber ser esta vivida durante el último año desde la llegada de la pandemia a nuestras vidas. En esta casa podemos estar contentos de que tanto los churumbeles como nosotros mismos seamos poco dados a las visitas médicas. Creo que mi médica de cabecera (si es que sigue siendo la misma que me asignaron tras la última mudanza) se habrá olvidado por completo de mí por mi absentismo sanitario. Sin embargo, después de decretarse el estado de alarma en marzo de 2020, y antes de la finalización del mismo, tuvimos algún que otro contratiempo pediátrico que se han resuelto de formas muy novedosas, a la par que curiosas. Incluso ahora, la atención suele ser telefónica pero ¿qué ocurre con los males que deberían ser supervisados personalmente por los médicos expertos?

La desaparición de las revisiones pediátricas en tiempos de coronavirus

La mayor parte de las veces, pisamos la consulta del pediatra exclusivamente para las revisiones del niño sano. Con la pandemia, entendemos perfectamente que si la criatura está sana ¿para qué vamos a pasar por la consulta a pesarse, medirse y mirar otras cosillas menores, a riesgo de traernos un virus en el cuerpo por estar en el lugar equivocado en el peor momento de la década? Curiosamente, las 2 que le han tocado a mi churumbelito, (enero de 2020, con 3 años, y enero de 2021, con 4) las ha hecho en su momento: una por ser en época pre pandémica y la otra porque se debe haber normalizado la situación en pediatría y lo citaron incluso antes de haber cumplido los 4 años. El problema surgió con la vacuna de la varicela, cuya dosis de recuerdo le tocaba en enero de 2020. Según su enfermera de pediatría, en Cataluña hay una tradición que no parece tener fin: la de que a principios de año aún no se ha hecho “el pedido” de las vacunas que se necesitarán. Por supuesto, no sobran dosis del año anterior, por lo que los niños de enero y febrero deben pasar 2 veces por consulta: una para la revisión y otra para cuando lleguen las vacunas. Eso coincidió con el inicio de la pandemia, con lo cual el año pasado se retrasaron 7 meses las dosis y hasta julio no se vacunó el niño. Algo comprensible, dado el percal que tenemos montado en el sistema sanitario, y poco grave.

Los diagnósticos inspirados en la versión de la madre

Este lo hemos vivido a raíz de una laringitis del mochuelo y sí me pareció bastante raro, pero al ser en verano y seguir teniendo miedo a ir al centro de salud por motivos peregrinos, rellenamos el formulario on line para poder tener una consulta al menos telefónica con el pediatra. Como las toses nocturnas de la laringitis me pillan siempre desvelada, rellené el formulario a las 2 de la mañana y no recibimos comunicaciones del centro de salud hasta las 19:30 de la tarde del día siguiente, por lo que el niño se pasó casi otro día completo con sus toses, su dificultad respiratoria, sin medicación… Para las laringitis, siempre habíamos tenido que ir a consulta, a fin de que escuchen en directo la tos de señor mayor que le sale del cuerpo y nos den nuestra receta de Estilsona, que no se puede comprar sin ella. Pues sorprendida me quedé cuando el diagnóstico fue telefónico y basado en la experiencia de la madre: porque si yo decía que era laringitis, no íbamos a ponerlo en duda. Te cargan la receta electrónica directamente en la tarjeta sanitaria y ya puedes pasar por la farmacia. ¡Todo ventajas! Ni un minuto de pérdida de tiempo, ni colas en la sala de espera mientras otros niños hacen acto de presencia también para sus revisiones pediátricas en tiempos de coronavirus. ¡Que se quede este sistema para siempre! Pero claro ¿hasta qué punto estaremos capacitados los padres para diagnosticar por ciencia infusa? En aquel momento no me quedé muy convencida, sobre todo porque aún no conocíamos tantas cosas sobre el COVID-19 y no podíamos saber si el niño iba infectando por ahí bajo la apariencia de una de sus laringitis habituales.

Revisiones pediátricas en tiempos de coronavirus: mismo mal, distintas formas de diagnosticar

Envalentonada como madre experta, 6 meses después se nos volvió a repetir la laringitis del niño. Vuelta a rellenar el formulario del centro de salud de madrugada y a esperar hasta las 6 de la tarde para que la pediatra nos llamara por teléfono. Estaba convencida de que de nuevo tendríamos el medicamento a distancia pero no, era una pediatra distinta que nos dijo que debía visitar al niño para saber lo que tenía. ¡Anda! No todos son capaces de hacer diagnósticos a distancia ni basados en el historial médico de la criatura. Así es que allí nos tuvimos que plantar los 3 para salir con el mismo diagnóstico de laringitis. Al comentarle que unos meses antes no habíamos tenido que pisar la consulta para llegar a la receta, se quedó una mijita sorprendida de la alegría con la que llegaba la Estilsona a nuestras manos, por lo que quiso saber si no tendríamos algún restillo para aprovechar en casa (como para que sobre algo, con la miseria de 10 ml. que trae el frasquito y el peso descomunal de mis criaturas).

Si antes tenía dudas ¡ahora más! Porque ¿qué decisión fue la correcta? No hablo ya del tema de tener que retrasar las visitas rutinarias o las vacunas, porque no está la cosa para que los sanitarios hagan magia y den abasto para atendernos a todos. Pero ante una misma enfermedad (la laringitis siempre me había parecido una tontada hasta que a mi bichilla una se le complicó, acabando en neumonía y bien malita que se puso, como para tener que pasar por esto en pandemia) ¿cómo puede ser determinante lo que piense la familia para no realizar la visita mientras que si topas con otra profesional no te receta nada hasta que ella misma haga el diagnóstico? ¿Os habéis encontrado con situaciones similares en el último año? ¿Habéis desconfiado alguna vez del trato recibido, de la forma de atenderos o no y del diagnóstico que os han hecho a vosotros o a los niños durante este periodo?

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1 Comentario

  • Responder
    Ana María
    14 abril, 2021 at 22:42

    Hola Lucía!

    Bueno, aquí en Sevilla lo que nos ha pasado es que por el miedo que comentas a ir a un ambulatorio pues la revisión de los 6 meses de la chica, en marzo, se hizo en abril (porque no me parecía lógico esperar más, la verdad). Y luego a mí me llamaron 2 veces porque tengo un quiste y por fin a la segunda el médico, el mismo que la primera vez, decidió verlo y me dijo que me acercara a la consulta. A mi pareja lo tiene que ver el médico, verlo, y en el ambulatorio hace 2 días me dijeron que «tienen la agenda cerrada» (en un pueblo del Aljarafe sevillano) y que si quería coger cita tenía que irse a las 8 de la mañana allí y que si cuando le tocara a el había cita (porque si tienes 50 personas delante no hay citas pistas todos ese día) pues qué el médico lo llamaría, tanto para el médico de cabecera como el de urgencias; no te ven nunca, te llaman y en función de lo que les digas así deciden ellos si te ven la cara o no… Y yo cogí cita hace una semana y me la han dado telefónica para casi 20 días más tarde, que me tendrían que hacer una analítica y me han dicho en el mostrador que para analítica van las citas por junio..
    De vergüenza, y así estamos, sin quejarnos ni nada mientras nos desmantelan la ss por un virus, que es muy grave y es nuevo, pero la sanidad no puede existir sólo para atender una enfermedad, digo yo.

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